Me acuerdo cuando pequeño que pasaba un tren y nuestra fascinacion desbordaba de nosotros, ahora de grandes vemos un tren y maldecimos a diestra y siniestra porque llegamos tarde a algún lugar. Aunque debo admitir que mas de una vez me he parado al lado de la ventanilla para contar los vagones, hay cosas que nunca cambian. Por suerte ya pasó, ahora mas te vale que vayas más rapido que Flash, colectivero, porque entro en un colapso nervioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dá tu opinión..