Antes que nada, gracias. Gracias por tantos momentos hermosos, fotos, besos, caricias, sonrisas, mordidas, gemidos, mañanas, tardes y noches, siestas, piletas, esas horas que pasaban volando mientras hacíamos cosas tontas, como dibujar, cantar, jugar a las cartas, bailar, salir a pasear o simplemente mirarnos. Pero no eran cosas tontas, eran cosas importantes para nosotros, divertidas, alegres, recreativas y satisfactorias. Me llenaste de esos recuerdos, me llenaste y eso hace que sea tan difícil ordenar el cajón (Vos sabrás de qué cajón hablo.) Te lo dice alguien que, en realidad, no tiene cajón, sino carpetas en la computadora, llenas de fotos, en el iPod, que llega el momento de reordenar, de cerrar el capítulo. Y te digo que lloro, que NO PUEDO PARAR DE LLORAR. No lo hago a moco tendido, pero las lágrimas caen por mi cara, y cada foto que pasa largo un pequeño quejido. Hay tantas, tantas fotos, en facebook, en mi escritorio, en mi iPod, de todos momentos hermosos, de vos, de cosas que me hacen acordar a vos. La verdad sos una de las personas más maravillosas que puede haber existido sobre el planeta tierra. Me hiciste feliz, me llenaste de momentos de luz, me dejaste caminar de la mano con vos tanto tiempo, y aún cuando todo estaba perdido seguías agarrándome con firmeza. No quiero soltarte, no voy a soltarte, por el hecho de que esa persona que me hizo tomar la decisión que tomé, no existe más, borraste (o borré) todo rastro de esa persona y sólo me queda tu sonrisa conmigo, que me dice que va a acompañarme siempre. Esa sonrisa que busca mi felicidad aunque la demacre un poco. Esa sonrisa tan linda. Soy buena con las palabras, pero al momento de hablar cara a cara digo muchísimo menos de lo que quiero expresar. Siempre supe que es mejor cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo. Pues por algo te escribo, para que lo puedas releer, o lo imprimas y guardes en el cajón (próximamente caja) donde están guardadas alguna de las muestras de momentos tan hermosos. Gracias por dejarme parte de vos, así como vos tenés parte de mi, por, al final, decirme siempre la verdad, por confiarme tantas cosas, por seguir confiándomelas, por dejarme entrar, y a pesar de todo lo que hice, dejarme aún un sillón en tu mente donde puedo revolverte la chocolatada y perder en el chin contra vos. Si bien ahora vamos a tomar una especie de "caminos separados", tengo fe en que mi mano siempre va a estar disponible por si algún día te caés, necesitás un consejo, abrazo, o simplemente dibujar con crayones. Me llenaste de anécdotas, y a pesar de que estuvimos 17 meses (que en sí, me parece mucho y me parece poco), te convertiste en una costumbre, un nombre al cual no puedo no nombrar en un día, como un angelito que me cuidó tanto tiempo y yo dejé atrás, bah, no te dejé atrás, bueno, vos me entendés. Sos maravilloso, fuiste maravilloso y estoy muy muy segura de que vas a seguir siéndolo. Gracias por dejarme vivir con vos, soy joven, me mandé muchas cagadas, y me voy a mandar muchísimas más, no es justificación, pero de verdad estoy muy, muy agradecida de tener tantos recuerdos con vos, uno más lindo que el otro. Obviamente espero tener muchos más porque te armo la podrida sino.
Ahg, la verdad no puedo parar de agradecerte, ni de llorar, así que espero que ahora te quede un poquito más en claro lo que te dije hoy.
I love you.
'Pau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Dá tu opinión..