Pará!
Los rosarinos, y los argentinos en general debemos aprender a voltear la cabeza, dejar de ver hacia adelante con esa mirada vacía y superadora. PARÁ! Caminá más despacio, levantá la cabeza y admirá. Te lo dice un estudiante de arquitectura que a partir de que empezó a mirar más allá de lo que estamos habituados, desde que empezó a observar, a vivir con más tranquilidad y a disfrutar de cada paisaje que ve, que transita, sonríe más a menudo. Cada mirada es una postal. Caminá en reversa, sin mirar con lo que vas a encontrarte y observá lo que dejaste atrás, la magestuosidad de las edificaciones, su complejidad. Pensá que todo eso fue hecho para que las personas admiren, personas que lamentablemente van mirando sólo al nuvel de sus ojos. ¿De qué sirve hacer construcciones tan imponentes y llenas de detalles si un solo local capitalista la opaca? Y no es que esté en contra del capitalismo, sino que estoy en contra de esos caballos que usan permanentemente esas máscaras que sólo le permiten ver lo que pisan. PARÁ! Cerrá los ojos, apuntá tu cabeza al cielo, respirá y abrilos. Nunca habías visto algo así, ¿no? Paz, eso es lo que todos necesitan y ni si quiera lo saben. Hagámos como las comunidades orientales que viven a un ritmo más lento y viven sus vidas plenas y largas. Hagámos algo distinto, dejémos de ser una hormiga más y vivamos, disfrutemos sanamente y sin molestar a nadie. Que esto no sea solamente el deseo de unos pocos y sea la filosofía de vida de unos muchos. Sean felices y vivan en paz.
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