domingo, 26 de febrero de 2012

Oro puro

Hoy, en esta noche fresca, se siente esa brisa de la que tanto hablaba. Con las estrellas como techo y la Luna escondida tras alguna edificación, todo cobra sentido. Invadido por un aura felina me siento inspirado y me entrego de lleno al papel y a la pluma.
Y uno mira al cielo y ya no es lo mismo, ahora tiene un significado peculiar. Levantás la vista y sabés que todo lo que te está mirando desde ahí arriba tiene nombre y apellido. Extraña reacción por un desconocido del cual conoces lo básico: nombre, sexo, nacionalidad, edad, estudios y alguna otra cosa más. Pero poco a poco esa flor se abre y deja ver al mundo su hermosura; pero no es cualquier flor, esta florece de noche.
Oro puro dije que era. Cada palabra, cada frase, cada idea era un brillante en el fondo de un cristalino y transparente río. Única en el mundo, ¡vaya si lo será! Nunca me sentí tan maravillado con alguien, es raro, muy pero, pero lo extraño me llama.
Apariencia sobria, madura, pero con una mente tan pura y apasionada. Las apariencias engañan y sorprenden. Poca gente posee esta inocencia, bah, no poca, mucha pero comúnmente son niños los que la poseen. Criaturas sin maldad, sin dejarse corromper por la sociedad, realmente es un don y ella lo tiene. Posee una fascinación evidente por ciertas cosas, una peculiar personalidad dividida que le construyen un ser tan interesante, fácil de entretenerse y divertirse. "La vida es un juego". Ella entendió esa frase a la perfección.
Las coincidencias despierta y motivan a no dormirse, a soñar con los ojos abiertos. Inundado de ideas frágiles nos preparamos a volar sin escrúpulos, sin miedos. Prepárate para un viaje sin destino, donde la única prohibición es caerse de la nube, bajar de la Luna y poner los pies sobre la tierra. Con imaginación todo se puede. ¿Quién dijo que los unicornios y los dragones son solamente mitos? Están ahí escondidos, esperando a ser encontrados. ¿Quién dijo que volar es imposible? Sólo hay que tener fe, cerrar los ojos y dejarse llevar. Sentir el viento envolviéndote, inundándote de magia, ver las estrellas tan cerca y tan diminutas, voltear la cabeza y ver tu casa a metros debajo de tus pies. Girar libremente, que lo que estaba abajo esté arriba y viceversa una, dos, ¡tres veces!
Si no lo viviste todavía es porque no quisiste o no te diste cuenta de cómo, pero yo ya te dije qué hacer: ten fe, cierra los ojos y déjate llevar.

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